Moscú-San Petersburgo

J  U  L  I  O   2  0  0  2

 

 

   Si unas semanas antes nos hubieran dicho que íbamos a ir de vacaciones de verano a Rusia no lo hubiéramos creído. Pero así fue... En un Tupolev con más años que el hilo negro llegamos a Moscú. Una ciudad que se recuerda mejor cuando pasa el tiempo y te olvidas de los inconvenientes de un país nada preparado para el turismo. Al final quedan en la memoria las impresionantes construcciones  pre-comunismo, como el Kremlim, la impresionante Plaza Roja o sus iglesias Ortodoxas, que parecen sacadas de un cuento.

   Después de una noche de viaje en el transiberiano (toda una odisea) llegamos a San Petersburgo, una ciudad mucho más europea. Preciosos palacios, iglesias, el atractivo de sus canales y el Museo del Ermitage...  algo impresionante.

 

 

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El Tupolev ruso en el que volamos a Moscú. Aunque no lo parezca las fotos son del Aeropuerto de Barcelona en pleno Julio. En Moscú, al contrario, buen tiempo.

Pere de compras en la Plaza Roja

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No recuerdo el nombre de esta iglesia, pero era una pasada Al fondo, el Palacio de El Kremlim Panorámica de la Plaza Roja de Moscú

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El Transiberiano, que nos llevó de Moscú a San Petersburgo.

El Museo del Ermitage, en San Petersburgo

Pere, con los canales de San Petersburgo y la Iglesia de la Resurrección, de cuento de Disney.